La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que en las próximas semanas se reunirá con los directivos de las grandes empresas automotrices globales, como Ford, General Motors, Stellantis y Nissan, para abordar los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La mandataria mexicana busca que los representantes de estas empresas, especialmente los directivos globales, ayuden en las negociaciones con el gobierno estadounidense.
Este anuncio se dio luego de que Trump revelara que, a partir del 2 de abril, aplicará un arancel del 25% a todos los vehículos y autopartes importados a Estados Unidos desde países fuera de este, como México.
Sin embargo, las piezas fabricadas en México y Canadá estarán exentas temporalmente, y los autos ensamblados en estos países sólo pagarán por el contenido no estadounidense. Sheinbaum indicó que su gobierno responderá a estos aranceles con una estrategia que incluirá estas reuniones con las empresas automotrices.
"Nos vamos a reunir con las industrias automotrices, no solo con sus representaciones en México, sino con los directivos globales", dijo Sheinbaum en su conferencia matutina. Aseguró que este diálogo tiene como objetivo evaluar el impacto de los aranceles en las compañías y cómo promover el fortalecimiento del mercado interno mexicano.
Entre las empresas con las que planea reunirse se encuentran Ford, General Motors, Stellantis, Hyundai y Nissan, esta última dirigida por Iván Espinosa, quien asumirá su cargo como director global a partir del 1 de abril.
Uno de los puntos clave que Sheinbaum mencionó es la importancia de fortalecer el mercado interno mexicano. "Lo que queremos con el Plan México es que se fabrique en México lo que se vende en México", afirmó, refiriéndose a la necesidad de producir más vehículos para satisfacer la demanda local. Esto es especialmente relevante dado que la industria automotriz es uno de los pilares de la economía mexicana.
La industria automotriz en México representa casi el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el 20,5% del PIB manufacturero, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Es, sin duda, uno de los sectores más importantes del país, con cerca de 3 millones de vehículos exportados anualmente a Estados Unidos. Además, México provee el 40% de las autopartes utilizadas en los autos estadounidenses, lo que convierte a la relación comercial entre ambos países en fundamental para la industria.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, quien se encuentra en Washington, también ha estado trabajando en las negociaciones para asegurar un "trato preferente" para México en las políticas comerciales de Trump. Estas medidas de aranceles, de ser implementadas, representan una amenaza seria para la economía mexicana, que depende en gran medida de la industria automotriz.
Sheinbaum indicó que a partir del 3 de abril presentará una respuesta integral a los aranceles, que incluirá tanto medidas para mitigar el impacto en el sector automotriz como acciones para fortalecer la economía interna.
Las negociaciones con las grandes empresas automotrices serán clave en esta estrategia, pues se busca asegurar que las empresas continúen siendo competitivas tanto en México como en el mercado global.