En el municipio de Durango, donde el transporte público es vital para la movilidad de sus habitantes, los choferes enfrentan serios problemas de salud derivados de sus condiciones laborales. Aunque en marzo de 2025 se anunció la ampliación de rutas de camiones pertenecientes al sindicato de choferes de la CTM para conectar puntos clave como hospitales, parques y fraccionamientos, persisten desafíos en el mantenimiento de las unidades y, más preocupante aún, en el bienestar de los operadores.
Los conductores de transporte público en Durango padecen múltiples afectaciones a su salud física y mental debido a la naturaleza de su trabajo. Las largas jornadas sentados -que pueden superar las 10 horas diarias- provocan trastornos músculo-esqueléticos como dolor de espalda, cuello y rodillas. Además, enfrentan enfermedades cardiovasculares como hipertensión y problemas digestivos que frecuentemente derivan en obesidad, según datos de la Secretaría de Salud. Humberto Santana, representante del sector transporte, señala que "no son condiciones óptimas para quienes operan el transporte público día a día".
El estrés constante por el tráfico, los horarios extenuantes y la responsabilidad de transportar pasajeros afecta significativamente la salud mental de los conductores. Estos riesgos laborales son consecuencia de múltiples factores: posturas estáticas prolongadas, exposición constante a vibraciones, hábitos alimenticios irregulares y la presión por cumplir con itinerarios ajustados. Un representante del Sindicato de Alianza menciona que "para nosotros los principales problemas son los mayores: las jornadas interminables y el desgaste físico que acumulamos".
Ante esta situación, especialistas recomiendan implementar medidas preventivas. Realizar pausas activas durante la jornada laboral puede mejorar la circulación sanguínea, mientras que ajustar la ergonomía del asiento y volante ayuda a prevenir lesiones musculares. Los estiramientos regulares reducen la rigidez muscular y una alimentación balanceada es esencial para evitar problemas metabólicos. "Nos va a ayudar mucho contar con programas de prevención", agrega el representante sindical.
La problemática se agrava por la falta de atención médica especializada para este sector. Muchos conductores continúan trabajando a pesar de sus dolencias por miedo a perder ingresos, lo que empeora sus condiciones con el tiempo. Organismos como la Secretaría de Salud han identificado que estos trabajadores requieren programas específicos de atención, pues sus padecimientos son consecuencia directa de su actividad laboral.
Mientras Durango expande su red de transporte público, resulta urgente implementar políticas que protejan la salud de los conductores, incluyendo jornadas más humanas, acceso a servicios médicos y capacitación sobre cuidados físicos y mentales. La salud de quienes mueven a la ciudad no puede quedar en segundo plano, pues de su bienestar depende la seguridad de miles de usuarios que diariamente utilizan este servicio esencial.