En Durango y otras regiones, un número creciente de jóvenes se niega a vacunarse, influenciados por creencias erróneas y desinformación en redes sociales. Audios y videos no oficiales que circulan en plataformas como WhatsApp contribuyen a este rechazo, promoviendo información falsa y alarmista sobre los riesgos de las vacunas.
La negativa a vacunarse expone a las personas a enfermedades prevenibles como el sarampión, la tosferina y la influenza, que pueden causar complicaciones graves o incluso ser mortales, especialmente en poblaciones vulnerables. Además, la falta de vacunación compromete la inmunidad colectiva, afectando a quienes no pueden inmunizarse por razones médicas y elevando el riesgo de brotes epidémicos.
A nivel mundial, la pandemia de COVID-19 impactó negativamente en las tasas de vacunación infantil. Según datos de la OMS y UNICEF, en 2023, 14.5 millones de niños no recibieron ni una sola dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP), una cifra superior a los 13.9 millones registrados en 2022. En México, aunque el 80% de la población manifestó disposición a vacunarse contra el COVID-19, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020, no existen datos específicos sobre cuántos padres rechazan vacunar a sus hijos.
La OMS ha reiterado que las vacunas, junto con el agua potable, son las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades. Sin embargo, a pesar de ciertos avances, como el aumento al 81% de la cobertura de DTP3 en países de bajos ingresos, los niveles globales aún no alcanzan las cifras previas a la pandemia.
Es urgente combatir la desinformación mediante la educación en salud y el acceso a fuentes confiables. Vacunarse no solo protege al individuo, sino que también fortalece la salud pública y previene crisis sanitarias evitables.