El número de jóvenes involucrados en pandillas y actos de violencia sigue en aumento, advirtió Álvaro Rodríguez, Magistrado Presidente del Tribunal para Menores Infractores. Explicó que muchos de estos jóvenes, con edades entre 14 y 17 años, pueden ser judicializados si hay una denuncia formal y un seguimiento adecuado del caso.
Rodríguez señaló que la falta de límites en el hogar es un factor determinante en este tipo de conductas. Muchos de estos adolescentes crecen sin una estructura clara de disciplina y supervisión, lo que los hace más propensos a integrarse en grupos delictivos. Además, destacó que el ocio sin control y la ausencia de identidad familiar contribuyen a que busquen pertenencia en pandillas, donde encuentran reconocimiento y validación a través de la violencia o el delito.
El magistrado recordó que, aunque sean menores de edad, pueden ser sancionados legalmente. En casos graves, pueden ser privados de su libertad en el Centro de Rehabilitación y Tratamiento para Menores Infractores (CERTMI). Sin embargo, para que esto ocurra, es fundamental que las víctimas de estos delitos presenten denuncias y que las autoridades den seguimiento a cada caso.
Hizo un llamado a los padres de familia para que asuman un papel más activo en la educación y supervisión de sus hijos. La prevención, dijo, es clave para evitar que más jóvenes se involucren en actividades delictivas. Asimismo, pidió a la sociedad denunciar estos hechos y confiar en las instancias de justicia para frenar esta problemática.