Los robos a comercios cometidos por menores de edad siguen ocurriendo. No es un fenómeno nuevo, pero persiste a lo largo del año. Adultos están utilizando a niños y adolescentes para delinquir, en algunos casos trasladándolos desde otros lugares con distintos propósitos: pedir dinero, trabajar o directamente robar en establecimientos.
Beatriz Zamora, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (CANACOPE), advirtió que este problema no se limita al Centro Histórico, sino que también se ha extendido a la periferia de la ciudad. Señaló que en muchas ocasiones los menores actúan solos, pero en otros casos hay adultos esperándolos a cierta distancia, observando sus movimientos y, posiblemente, coordinando los robos.
La situación no solo implica delincuencia, sino también explotación infantil. Algunos de estos niños son forzados a trabajar en la calle, mientras que otros son presionados para ingresar a los comercios y sustraer mercancía. No se trata de casos aislados. Zamora destacó que los comerciantes han identificado patrones en los robos y han notado la presencia recurrente de menores en situaciones de riesgo.
La CANACOPE ha alertado sobre la urgencia de atender este problema desde diferentes frentes. La seguridad en los negocios es una preocupación constante, pero el trasfondo de estos delitos es más profundo: la vulnerabilidad de los menores utilizados por adultos que los explotan sin consecuencias inmediatas.
Mientras este problema persista, el comercio seguirá siendo blanco fácil y los niños quedarán atrapados en un ciclo de abuso y delincuencia.