La sequía sigue afectando a la agricultura y la producción de alimentos en Durango. La falta de lluvias en 2024 impactará directamente en el campo durante 2025. Actualmente, los niveles de los pozos destinados al abrevadero han disminuido hasta un 50 %, lo que genera incertidumbre entre los productores ante posibles afectaciones en los cultivos y la ganadería. El estrés hídrico se extiende por casi todo el estado, lo que agrava aún más la situación.
Las consecuencias de la sequía incluyen la pérdida de cosechas, la reducción del hato ganadero, escasez de alimentos y pérdidas económicas para los agricultores. Además, la falta de agua dificulta el cultivo y amenaza la seguridad alimentaria de la región.
Situación. Según el Monitor de Sequía en México (MSM), en su más reciente actualización al 31 de enero de 2025, el 84.7% del estado de Durango enfrenta algún grado de sequía. En 2024, la sequía redujo la producción agrícola en más del 80%. Esto afectó principalmente al cultivo de frijol y maíz.
Si bien el gobierno ha implementado medidas de apoyo en algunas zonas, como la instalación de líneas de conducción, redes de distribución y equipos de paneles solares, además de la rehabilitación de pozos. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes para mitigar los efectos de la sequía en el campo.
Si las condiciones climáticas no mejoran y no se garantizan fuentes de abastecimiento de agua más eficientes, la crisis en el sector agropecuario podría agravarse en los próximos meses. La sequía no solo compromete la producción y el sustento de miles de familias, sino que también representa un riesgo para el abasto de alimentos en el estado.