El consumo de suplementos dietéticos ha aumentado en los últimos años, pero su uso sin supervisión médica puede representar un riesgo para la salud. Aunque estos productos complementan la alimentación y aportan nutrientes, sus componentes químicos pueden generar efectos adversos similares a los de ciertos medicamentos.
Entre los riesgos más comunes del consumo excesivo de suplementos se encuentran hemorragias, interferencias con anestésicos y reducción en la absorción de fármacos en el tracto digestivo. Además, algunos antioxidantes pueden disminuir la eficacia de tratamientos contra el cáncer, mientras que el calcio afecta la absorción de antibióticos como las tetraciclinas.
En México, más de 15 millones de personas consumen suplementos alimenticios en su rutina diaria. El sector de los suplementos alimenticios ha tenido un aumento superior al 7% y se espera que tenga un crecimiento sostenido. Algunos estudios han encontrado que el consumo de suplementos alimenticios es más frecuente en hombres, personas de mayor edad, con más tiempo entrenando y con deterioro funcional por dismorfia muscular.
Por otro lado, el uso de sustancias como los esteroides anabólicos, comúnmente empleados para aumentar la masa muscular, puede tener consecuencias graves. Su consumo prolongado está vinculado con ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, tumores hepáticos, insuficiencia renal e incluso trastornos psiquiátricos.
Es fundamental que quienes consideren tomar suplementos consulten a un especialista para evitar riesgos innecesarios. Aunque estos productos pueden aportar beneficios en ciertos casos, su uso sin control médico puede derivar en problemas de salud severos e irreversibles.