Desde finales de enero de 2025, el costo del transporte público en la ciudad aumentó, pasando de 12 a 13 pesos para la tarifa general y de 6 a 7 pesos para la tarifa preferencial, que aplica a estudiantes, personas de la tercera edad y personas con discapacidad. Sin embargo, este incremento ha generado descontento entre los usuarios, quienes consideran que el servicio no ha mejorado y que las unidades continúan en mal estado.
Pasajeros denuncian que muchas rutas operan con camiones deteriorados, con asientos rotos o incómodos, estructuras dañadas y ruidos constantes en el motor y otras partes del vehículo. "Nos subimos y parece que el camión se va a desarmar en cualquier momento. No es justo que aumenten la tarifa cuando ni siquiera dan buen servicio", comentó un usuario afectado.
Además, algunas unidades han sido vandalizadas con grafitis y presentan partes del chasis improvisadas, lo que aumenta la preocupación sobre la seguridad del transporte. "Hay camiones que tienen parches de metal mal puestos, ventanas que ya ni cierran y hasta cables sueltos. Parece que en lugar de mejorar, empeoran", señaló otra pasajera.
A esto se suma la queja sobre la conducción de algunos choferes, quienes, según los usuarios, manejan sin precaución, excediendo la velocidad y poniendo en riesgo a los pasajeros. "Muchos van distraídos con el celular o rebasan de manera peligrosa. A veces uno va con miedo de que ocurra un accidente", expresó un estudiante que usa el transporte diariamente.
Ante estas quejas, los ciudadanos exigen que, junto con el aumento de tarifa, las autoridades y concesionarios garanticen mejores condiciones en el transporte público, con unidades en buen estado y operadores más responsables para brindar un servicio digno y seguro.