Las pruebas de ADN forense no son infalibles y pueden tener limitaciones, como la contaminación de muestras o la degradación del ADN.
En los últimos años se ha tenido la idea entre la población, que la investigación genética y las pruebas de ADN podrían ayudar a identificar de manera más rápida a los cientos de restos humanos que se sigue encontrando; pero las cifras dicen lo contrario. Costos, tiempos de espera, calidad de las muestras de tejido, falta de base de datos concatenadas a otros sistemas, son algunos elementos que complican la identificación forense por pruebas de ADN.
En 2018, expertos de la Universidad Goethe elaboraron un informe en el que ya se advertía sobre el exceso de confianza depositado en las pruebas de ADN como mecanismo de identificación en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. El estudio señalaba que otras pruebas, como las odontológicas y dactilares, no se utilizan ni se consideran con el mismo peso que las genéticas, a pesar de que pueden ofrecer mayor precisión.
El informe revelaba que las necrodactilias solo se recolectan cuando lo solicita un agente del Ministerio Público. También indicaba que frecuentemente se omite información médica, dental, antropológica y otros elementos esenciales del archivo básico, lo que invalida cualquier posibilidad de identificar cuerpos mediante métodos alternativos.
Asimismo, se detectó que, aunque existe un software para la comparación de perfiles genéticos, no se han establecido prácticas para compartir la información con otras instituciones forenses. Esto limita gravemente la colaboración interinstitucional y el alcance de las búsquedas.
En muchos casos, incluso cuando los cuerpos han sido identificados mediante otras pruebas, su entrega se retrasa con el argumento de que aún deben realizarse análisis de ADN.
"Ahora, el problema es cuando tenemos, por ejemplo, muestras biológicas con mucha degradación o muy degradadas, que fueron quemadas, que fueron sometidas a ácidos, que fueron sometidas a diferentes reactivos químicos, ahí se complica porque como el ADN está degradado, ya no puedes identificar todos esos segmentos de ADN y te quedas con menos, te quedas con 10, con 12, con 13, con 9, y a veces estos no son suficientes para obtener valores de razón de verosimilitud o índices de paternidad, hermandad, debilidad, como le comentaba ahorita, muy altos, y aquí es cuando la prueba se vuelve un poco ambigua porque ya no tienes valores tan elevados y la probabilidad de que otra persona sea el familiar de ese individuo pues se vuelve alta. Entonces, como le decía ahorita en síntesis, todos son informativos, todos son útiles, pero también en algunos casos tienen sus debilidades", expresó José Alonso Aguilar Velázquez, coordinador de la maestría en Genética Forense e Identificación Humana de la UdeG
Expertos reconocen que gran parte de las esperanzas de las personas que buscan a familiares desaparecidos se concentra en la creación de una base nacional de datos genéticos. No obstante, se han dejado de lado otras herramientas de investigación científica que resultan complementarias y valiosas para lograr una identificación.
Otro factor relevante es el costo de las pruebas genéticas. En muchos casos, aun cuando se requiere su realización, los recursos económicos disponibles impiden llevarlas a cabo.
La crisis de personas desaparecidas en Jalisco rebasó las capacidades institucionales y evidencia la necesidad urgente de aplicar todos los recursos disponibles para la identificación forense. Apostar exclusivamente por pruebas de ADN ha demostrado ser insuficiente.