Después de más de un sexenio atorado, finalmente avanza el proceso para sustituir las calandrias jaladas por caballos por unidades eléctricas en Guadalajara. Hoy sólo quedan ocho vehículos que siguen operando con equinos, por la resistencia de algunos conductores que se niegan a dejar atrás a sus animales.
Uno de los principales puntos de fricción ha sido el modelo de comodato bajo el que se entregan las nuevas calandrias eléctricas. Los calandrieros que aún no migran argumentan que prefieren ser dueños de sus vehículos y no aceptar un préstamo por 99 años, temiendo que el acuerdo pueda cancelarse anticipadamente.
La transformación comenzó durante la administración del exalcalde Enrique Alfaro, quien firmó un convenio con la empresa Proecoturismo S.A. de C.V. para donar 55 calandrias eléctricas a cambio de publicidad en los vehículos. Sin embargo, la empresa sólo entregó 16 unidades, la última en 2018, y no cumplió con los plazos. Aunque el municipio emprendió acciones legales, no se recibieron más vehículos.
La semana pasada se entregaron 31 nuevas calandrias eléctricas, gracias a un convenio entre el Ayuntamiento de Guadalajara y el Gobierno del Estado. Cada parte aportará el 50 % del costo para completar las 39 unidades restantes, una inversión de 14 millones de pesos.
Quienes acepten las nuevas calandrias podrán conservar a sus caballos, aunque ya no podrán usarlos para trabajar. Aquellos que decidan no quedarse con los animales pueden donarlos al ayuntamiento, que los destinará a actividades de equinoterapia. Sin embargo, no accedieron a esta opción.
En 2017, cuando se presentó el proyecto, se estimó que cada unidad costaría 500 mil pesos, pero las nuevas calandrias adquiridas ahora rondan los 360 mil pesos cada una. De hecho, estas unidades son más pequeñas que las entregadas en la primera etapa.
Durante la entrega oficial, la presidenta municipal Verónica Delgadillo subrayó que el objetivo es modernizar el servicio sin afectar el sustento de los calandrieros. Además, el ayuntamiento habilitó una zona de carga y resguardo para las calandrias eléctricas en el Centro de Transferencia Multimodal de La Normal.
"Y un pequeño pendiente de ocho calandres. Y aprovecho este espacio para sensibilizar a los calandrieros que nos hacen falta, que confíen, que hagan equipo con nosotros, que también queremos que les vaya bien a ellos y queremos que les vaya bien a sus familias. Por eso queremos sensibilizarlos, para que muy pronto sea el cien por ciento", expresó Verónica Delgadillo, alcaldesa de Guadalajara
El proceso de migración continúa, mientras las autoridades siguen en diálogo con quienes aún rechazan el cambio.
Algunos calandrieros afirman que el antiguo grupo que operaba en el mercado San Juan de Dios desapareció, debido a la falta de turismo y el deterioro de la zona. Hoy, la mayoría se concentra frente a la Presidencia Municipal y el Museo Regional.
Mientras algunos prefieren mantenerse al margen y observar si el cambio traerá beneficios, otros ya han adoptado las nuevas calandrias y aseguran que la experiencia ha sido positiva.
Por otro lado, los calandrieros que aún trabajan con caballos evitaron hacer declaraciones. Algunos explicaron que han sido objeto de estigmatización en los últimos años y, por eso, prefieren guardar silencio ante los medios.