La junta militar de Birmania (Myanmar) actualizó este jueves la cifra de víctimas por el terremoto de magnitud 7.7 que golpeó el centro-norte del país.
Según el informe oficial, las muertes confirmadas ascienden a 3,085, mientras que 4,715 personas resultaron heridas y 341 continúan desaparecidas. La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando arduamente en la remoción de escombros y en la búsqueda de posibles supervivientes.
El terremoto, que afectó principalmente a seis regiones, también ha dejado graves daños materiales. Al menos 21 mil 783 viviendas fueron destruidas o dañadas, y 805 edificios de oficinas y 1,041 escuelas fueron impactados.
Además, 921 monasterios y conventos, 1,690 pagodas y 312 edificios religiosos fueron devastados. Las infraestructuras de salud tampoco se libraron: 48 hospitales y clínicas resultaron afectados, junto con 18 hectáreas de cultivos, lo que agrava aún más la crisis humanitaria.
La respuesta internacional ha sido significativa. Según el medio oficialista Global New Light of Myanmar, 49 aviones han aterrizado en Birmania con ayuda humanitaria. Estos vuelos han transportado a 1,915 efectivos de rescate y más de 714 toneladas de materiales. La ONU estima que cerca de 10 millones de personas se encuentran en las zonas más afectadas, por lo que la asistencia sigue siendo crucial.
A pesar de las dificultades, se han registrado historias de esperanza. Este miércoles, tres hombres fueron rescatados con vida después de pasar cinco días atrapados bajo los escombros, siendo las únicas historias de rescate exitosas en los últimos días.
En medio de la tragedia, la junta militar ha declarado una tregua de tres semanas en el conflicto interno del país, lo que podría facilitar las labores de ayuda humanitaria. Sin embargo, esta medida no ha sido bien recibida por todos. El rechazo de un alto el fuego ofrecido por grupos rebeldes continúa siendo un tema polémico, ya que el gobierno militar ha advertido que cualquier violación de la tregua será respondida con "contraataques".
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue presionando por una mayor protección de los civiles y el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria. La situación sigue siendo tensa, con el país enfrentando no sólo la devastación del terremoto, sino también las secuelas del conflicto político que ha marcado la historia reciente de Birmania desde el golpe de Estado de 2021.