El incumplimiento de la pensión alimenticia es un problema constante en muchas familias. Un deudor alimentario es aquella persona que no cumple con su obligación de proporcionar sustento a sus hijos o excónyuge, acumulando una deuda que puede traer consecuencias legales.
La pensión alimenticia no se limita a la comida. Incluye gastos esenciales como educación, vivienda, vestimenta y atención médica. Cuando una persona deja de pagar esta obligación por un periodo determinado, se le considera deudor alimentario moroso y puede enfrentar sanciones legales, incluso de carácter penal, como el delito de abandono de obligaciones alimenticias.
Durante 2024, Durango alcanzó 99 altas en el Registro Nacional de Deudores Alimentarios (RNOA), resultado de la actualización realizada por la Dirección de Estadística del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado de Durango (PJED).
Para muchas familias, la falta de pago de la pensión representa una situación crítica. Sin estos recursos, los hijos pueden ver afectado su bienestar y desarrollo. Por ello, la ley contempla mecanismos para exigir el cumplimiento de esta obligación. Una de las herramientas más utilizadas es el Registro de Deudores Alimentarios, donde se inscriben quienes adeudan la pensión. Este registro puede traer consecuencias como la imposibilidad de obtener créditos, trámites migratorios o ciertos empleos.
Salir del Registro de Deudores Alimentarios no es inmediato ni automático. Para ello, la persona deudora debe liquidar la totalidad del adeudo y cumplir con lo establecido por el juez. Hasta que esto no ocurra, las restricciones continúan vigentes.
El cumplimiento de la pensión alimenticia no es opcional. Se trata de una responsabilidad legal y moral que garantiza el bienestar de quienes dependen de ella.