Ya pasaron algunos años de la última remodelación de la Unidad Deportiva de Zihuatanejo y los usuarios comienzan a reportar algunos desperfectos, aunque mínimos, pero la falta de mantenimiento inmediato podría regresarla a lo que un día fue.
Lo más notorio, es la ausencia de pasto en los campos dos y tres, asimismo, la vegetación del lugar no es la que se espera en un espacio abierto destinado al deporte.
Las mallas ciclónicas que delimitan las áreas tienen boquetes que se presume son creados por los mismos usuarios para cruzar inadecuadamente a otros lugares. Asimismo, hay pintura deslavada que tendría que reparar la dirección del Deporte, pero ¿por qué no sucede?
Al menos han pasado dos años desde que comenzaron a notarse estos desperfectos.
Aunque se realizan acciones de conservación, es fundamental una mayor exigencia por parte de los usuarios y el compromiso de las autoridades para garantizar espacios óptimos para los deportistas.