Entre 2015 y 2020, Baja California Sur recibió a 72,465 personas de otras entidades del país, principalmente del Estado de México, Guerrero y Sinaloa, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este fenómeno migratorio ha influido en la dinámica social y económica del estado, con muchas personas encontrando en La Paz una nueva oportunidad de vida.
Tal es el caso de María y Balo, quienes llegaron a la capital sudcaliforniana atraídos por sus bellezas naturales. Con el tiempo, la ciudad se convirtió en su hogar, y la música en su sustento. A través de su talento, han encontrado en las calles y los cruceros de La Paz un espacio para compartir su arte y ganarse la vida. "Pues ahora sí, como todo en la vida, si uno le va a echar ganas le va chido. La ventaja de esto es que uno se va dando sus tiempos.
Entonces es de echarle ganas, un día tras otro, para que nos siga yendo chido y no nos malacostumbremos a no chambear, ¿verdad?", comenta Balo, originario de Jalisco. En el cuarto trimestre de 2024, la entidad registró 464,000 Personas Económicamente Activas (PEA), de las cuales el 36.3% se encuentran dentro de la informalidad laboral.
La música callejera es una de las múltiples expresiones de este sector informal, brindando sustento a quienes la ejercen, pero también representando desafíos. Más allá de la necesidad de mostrar talento, los músicos deben lidiar con las inclemencias del tiempo, la indiferencia de algunos transeúntes y la incertidumbre económica. "Estoy utilizando este instrumento para hacer cumbia, pero en realidad es de música africana, simulando como si fueran las congas. Ella le sopla al caso, que es lo que viene siendo la melodía para acompañar el ritmo.
Entonces tocamos cumbia y pues sí, explorar y venir a compartir un poquito de alegría con la gente", explica Balo sobre su estilo musical. El empleo informal, como la música en las calles, representa una fuente de ingresos para muchos artistas en México. A pesar de la falta de seguridad social y de un ingreso fijo, esta actividad se ha convertido en una manera digna y creativa de ganarse la vida, contribuyendo al dinamismo de las ciudades y enriqueciendo la cultura urbana.