El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles la extensión de la pausa en la aplicación de aranceles a productos de México y Canadá cubiertos por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La decisión, confirmada por la Casa Blanca a través de un comunicado, evita un posible golpe al comercio entre los tres países.
El pasado 4 de marzo, Trump había impuesto un arancel del 25% a las importaciones provenientes de Canadá y México, aunque otorgó una moratoria de un mes para los productos protegidos por el T-MEC. Este plazo vencía hoy, lo que significaba que, de no haberse renovado la prórroga, los bienes incluidos en el tratado, como productos agrícolas, autopartes y maquinaria, habrían sido afectados por los impuestos.
De haberse implementado los aranceles, se habría generado una crisis comercial que podría haber puesto en peligro el tratado. El T-MEC, que entró en vigor en 2020, ha sido clave para el comercio entre los tres países, facilitando la exportación e importación de productos sin costos adicionales.
La decisión de Trump llega en un momento clave, ya que México y Canadá han manifestado su preocupación por la política comercial de su gobierno. La imposición de aranceles a socios comerciales podría haber significado represalias y tensiones diplomáticas, afectando sectores como la industria automotriz y la agricultura, que dependen en gran medida de este acuerdo.
Si bien la prórroga brinda un respiro a las economías de México y Canadá, no se ha definido si la pausa será definitiva o solo temporal. La incertidumbre sigue latente, y expertos señalan que este tipo de medidas podrían utilizarse como una estrategia política de cara a las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos.
El T-MEC ha sido fundamental para la estabilidad económica de los tres países, y cualquier cambio en sus términos podría tener repercusiones en empleos y en la competitividad de las industrias.
Por ahora, la extensión de la prórroga es vista como una señal de que la administración Trump busca mantener abiertas las negociaciones comerciales, aunque el futuro del tratado sigue en la balanza.