En el pueblo de Chahuites, Oaxaca, la comunidad enfrenta una grave crisis debido a la construcción del Tren Interoceánico, un proyecto que prometía impulsar el desarrollo de la región, pero que, en cambio, ha dividido al pueblo y puesto en riesgo la seguridad y el sustento de sus habitantes.
Los chahuiteños, especialmente los productores de mango, temen por el futuro de su economía local, ya que las elevadas vías del tren, que en algunas zonas alcanzan hasta dos metros de altura, han creado una barrera infranqueable que amenaza con aislar aún más la comunidad.
La situación es aún más crítica debido a la falta de infraestructura adecuada para la población. La elevación de las vías ha dificultado el acceso a servicios esenciales, como la escuela, que está aislada por el tren, poniendo en peligro la seguridad de los estudiantes. Además, la calle principal, tradicionalmente utilizada para cortejos fúnebres, no tiene un cruce autorizado, lo que ha afectado las costumbres locales.
Los pobladores han intentado dialogar con las autoridades municipales y ejidales, pero se han encontrado con una respuesta de indiferencia y sospechas de corrupción, ya que se cree que hubo acuerdos entre las empresas constructoras y los funcionarios para permitir que la obra avanzara sin la supervisión adecuada.
Ante la falta de apoyo del gobierno y la amenaza que representa la obra para su modo de vida, los habitantes de Chahuites tomaron medidas drásticas la semana pasada, deteniendo la maquinaria que soldaba las vías en un intento por reducir la altura de las mismas. Sin embargo, tanto la constructora como la Marina se han negado a hacer cambios, alegando que el nivel actual es necesario.
Es urgente que las autoridades tomen medidas inmediatas para resolver estos problemas y garantizar que el Tren Interoceánico no siga afectando negativamente a los habitantes de Chahuites.