El estrabismo, una afección ocular común en la infancia, se caracteriza por la desalineación de los ojos, que apuntan en direcciones diferentes.
Este problema puede deberse a un funcionamiento deficiente de los músculos oculares, a la incapacidad del cerebro para fusionar las imágenes de ambos ojos o a errores en el procesamiento de la visión.
Según datos de la Secretaría de Salud mexiquense, aproximadamente 7 millones de habitantes del estado padecen algún tipo de problema visual, y al menos 400 mil sufren una afección irreversible.
Anualmente, se ha detectado un aumento en la incidencia de estrabismo en niños de entre 5 y 12 años, con un incremento anual de entre el 5 y el 10 por ciento.
En condiciones normales, ambos ojos apuntan hacia el mismo objetivo, y el cerebro combina las dos imágenes resultantes para crear una imagen tridimensional. Sin embargo, cuando un ojo está desviado, el cerebro recibe dos imágenes distintas.
En niños pequeños, el cerebro tiende a ignorar la imagen del ojo desviado y se enfoca en la del ojo alineado o con mejor visión. Como consecuencia, la percepción de profundidad se ve afectada.
La detección temprana del estrabismo es fundamental para prevenir complicaciones y garantizar un desarrollo visual adecuado.
Se recomienda que todos los niños se sometan a exámenes oftalmológicos periódicos, especialmente antes de los 4 años. El tratamiento del estrabismo puede incluir el uso de gafas, parches oculares, ejercicios ortópticos o cirugía, dependiendo de la causa y la gravedad de la afección.