Desde el quinto domingo de Cuaresma, los crucifijos, cruces e imágenes religiosas se cubren hasta el final del Viernes Santo, fecha en que se celebra la Pasión del Señor.
En Semana Santa, las imágenes de las iglesias son cubiertas en su totalidad, en especial por el color morado, color propio de los tiempos litúrgicos de la iglesia.
Durante la Semana Santa, solo se emplean 3 colores litúrgicos, morado Rojo y Blanco, cuyo significado simboliza el comienzo y final de la Semana Mayor.