En 2014, México implementó un impuesto de 1 peso por litro a las bebidas azucaradas, lo que resultó en una reducción significativa en las compras de estas bebidas durante el primer año. Para 2015, la disminución continuó, alcanzando una reducción del 9.7 por ciento. Durante el mismo período, las compras de bebidas sin impuestos, como el agua embotellada, aumentaron un 2.1 por ciento.
Cabe destacar que
los hogares de menor nivel socioeconómico, quienes enfrentan una mayor carga económica por los costos de servicios de salud, fueron los que más redujeron el consumo de bebidas azucaradas.