El uso de la tecnología se ha vuelto esencial en la vida cotidiana, y el ámbito laboral y empresarial no es la excepción.
Las empresas y unidades de trabajo han tenido que adaptarse a un entorno cada vez más digitalizado, implementando herramientas tecnológicas e internet para optimizar sus operaciones, aumentar la productividad y mantenerse competitivas.
A pesar de que implementar la tecnología es casi indispensable, datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones revelan que el 89 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en México cuentan con conexión a internet. Sin embargo, el 77 por ciento no ha logrado mejorar sus habilidades digitales, lo que limita su capacidad de adaptarse a las exigencias tecnológicas actuales.
En el Estado de México, solo el 15 por ciento de las pymes cuenta con una estrategia de digitalización eficaz, mientras que el 8 por ciento carece por completo de dichas estrategias.
Aunque las empresas en México reconocen el potencial de la implementación tecnológica, no integrarse a la economía digital genera un rezago que inmoviliza hasta un 7 por ciento de sus ingresos recabados. Cabe destacar que, según estudios de EPAM, empresa global en desarrollo de software e inteligencia artificial, el 51 por ciento de los propietarios de empresas y ejecutivos aún perciben a las Tecnologías de la Información como una función de apoyo general y no como un elemento estratégico clave para su crecimiento.
Es importante que las pequeñas y medianas empresas prioricen la integración de la tecnología y el desarrollo de estrategias digitales. Esto les permitirá optimizar sus procesos y ser más competitivas, además de adaptarse a un entorno de mercado cada vez más exigente y conectado, maximizando así sus oportunidades de crecimiento.