La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó que la prueba PISA 2025 se aplicará en México durante los meses de abril y mayo a estudiantes de secundaria y bachillerato, tanto de escuelas públicas como privadas en los 32 estados del país.
Esta evaluación internacional, organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), medirá el desempeño de los alumnos en lectura, matemáticas y ciencias en 321 planteles.
A pesar de que la SEP ha señalado que PISA "tiene limitaciones muy importantes para evaluar de manera objetiva el desempeño educativo", la prueba se llevará a cabo con la participación de aproximadamente 8,000 estudiantes a nivel nacional. Como parte del proceso de preparación, se realizó una prueba piloto en octubre pasado en escuelas de Hidalgo, Estado de México y Tlaxcala.
En esta edición, además de los conocimientos tradicionales, se evaluarán las habilidades digitales de los alumnos. La prueba PISA está diseñada para medir el nivel de aprendizaje de los jóvenes de 15 años y ofrecer un panorama del estado de la educación en cada país participante.
México ha participado en esta evaluación desde el año 2000 y, hasta ahora, se ha aplicado cada tres años. Sin embargo, a partir de esta edición, la periodicidad cambiará a cuatro años, por lo que la siguiente aplicación será en 2029.
En la prueba PISA 2022, México ocupó el puesto 35 de 37 países de la OCDE, con un puntaje promedio de 407, mientras que la media de la organización fue de 478 puntos. Este resultado evidenció la necesidad de fortalecer el sistema educativo en el país.
En la edición de 2025, un total de 91 países participarán en la evaluación, de los cuales 13 son de América Latina, incluyendo Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú, Uruguay y México.
La SEP destacó que, aunque PISA es una herramienta de diagnóstico importante, la Nueva Escuela Mexicana busca implementar evaluaciones que permitan un seguimiento más individualizado de los alumnos, considerando no sólo conocimientos académicos, sino también habilidades socioemocionales y valores éticos.