El dolor de buscar a su hija desaparecida terminó en tragedia. Magdaleno Pérez Santes, integrante del Colectivo "María Herrera" de Poza Rica, murió tras ser detenido y presuntamente torturado por policías municipales.
Pérez Santes, de 41 años, fue arrestado el lunes 10 de marzo en Poza Rica y trasladado a las instalaciones de la corporación. Horas después de su liberación, regresó a su hogar en la localidad Tres Cruces, Papantla, donde relató a su familia que había sido brutalmente golpeado con un tubo de acero. Murió al día siguiente, 11 de marzo, a causa de las lesiones.
Su historia es la de miles de familias en México: en 2019, su hija Diana Paloma Pérez Vargas, de entonces 16 años, desapareció cuando se dirigía a la escuela CBTIS No. 78 en Poza Rica. Desde entonces, Magdaleno se convirtió en buscador, recorriendo cada rincón con la esperanza de encontrarla.
Organizaciones civiles y colectivos han denunciado que las agresiones contra personas buscadoras en el norte de Veracruz son constantes. Olga Lidia Salazar Hernández, representante del colectivo "Unidos por Amor a Nuestros Desaparecidos", aseguró que han sido hostigados por autoridades municipales y estatales.
Este no es un caso aislado. En enero, Héctor Aparicio Martínez, otro padre buscador de Poza Rica, desapareció sin dejar rastro. A esto se suman operativos de seguridad en la región y reportes de artefactos explosivos disfrazados de perfumes entregados a la población.
El asesinato de Magdaleno Pérez no solo deja un hogar enlutado, sino que también envía un mensaje alarmante: en México, buscar a los desaparecidos es una labor de alto riesgo.