Durante la época decembrina, siempre se vive una especial atmósfera de alegría, amor y unión. Sin embargo, no en todos causa el mismo efecto, pues hay quienes pueden padecer un Trastorno Afectivo Estacional.
Los síntomas de este trastorno se intensifican en los meses de invierno, caracterizándose por:
Aumento de apetito y por lo tanto, aumento de peso.
Desesperanza.
Dificultad para dormir o dormir demasiado.
Tristeza e irritabilidad.
Pérdida de interés en las actividades cotidianas.
Menor energía
Este tipo de depresión esta relacionada con los cambios estacionales, particularmente durante los meses de invierno, principalmente cuando hay menos luz solar, en esta temporada puede intensificarse debido a una combinación de factores culturales y emocionales y al cierre de ciclos, en relación al fin de año.
Durante las festividades, muchas personas reflexionan sobre lo que han logrado o perdido durante el año. Esto puede generar sentimientos de nostalgia, tristeza o incluso duelo por personas ausentes.
Las expectativas sociales y culturales de "felicidad" durante las festividades pueden crear presión y acentuar emociones negativas.
Aunque para muchos esta temporada puede ser complicada, otros reconocen que la nostalgia es parte del cierre de un ciclo y se mantienen positivos y a la expectativa de un nuevo comienzo.
Escuchar y validar las emociones pueden ser el cobijo de quien más lo necesita, pues la empatía es la fortaleza de una sociedad.