Este viernes, la Administración de Nicolás Maduro exigió al Gobierno de Estados Unidos que no separara a las familias migrantes venezolanas durante su proceso de deportación.
La exigencia se presentó luego de la llegada a Venezuela de un grupo de 178 migrantes repatriados desde Estados Unidos. La protesta fue expresada por Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano, quien señaló que "no deben separar a las familias, como lo hicieron con los migrantes que llegaron de México".
El vuelo que aterrizó en la madrugada del viernes en el aeropuerto Simón Bolívar, en Maiquetía, llevó a 165 hombres y 13 mujeres deportados de Estados Unidos. Cabello, en su intervención, destacó que 10 de los deportados tenían antecedentes penales, pero negó que alguno perteneciera a la organización criminal Tren de Aragua, como había alegado Washington en ocasiones anteriores.
En cuanto a la situación de las familias separadas, el ministro señaló que los migrantes en Estados Unidos denunciaron maltrato y separación de sus seres queridos.
A pesar de la denuncia por el trato a los migrantes, el Gobierno de Maduro también criticó lo que consideró un "desorden" en la repatriación, ya que, según el ministerio, Estados Unidos había anunciado la llegada de 223 personas, pero al final solo llegaron 178. Cabello subrayó que esta diferencia de casi 50 personas representaba una clara irregularidad en el proceso.
Desde que se reanudaron los vuelos de repatriación en febrero, un total de 1,296 venezolanos han regresado a su país desde Estados Unidos. Entre los repatriados, 190 llegaron inicialmente, seguidos por otros 176 provenientes de la base militar estadounidense de Guantánamo, y 311 migrantes procedentes de México. El último grupo llegó el lunes pasado desde Texas, con una escala en Honduras.
Venezuela ha denunciado constantemente que Estados Unidos persigue, detiene y desaparece a sus migrantes, exigiendo que se respeten sus derechos humanos. Además, Nicolás Maduro ha instado a Washington a abandonar sus acusaciones de que Venezuela envía criminales, como los del Tren de Aragua, hacia el país norteamericano.
Según el Gobierno de Caracas, estos migrantes no forman parte de ninguna organización criminal, y las acusaciones de EE.UU. carecen de fundamento.
La situación de los migrantes deportados se mantiene tensa, con un creciente número de denuncias por maltrato en el proceso de repatriación y la separación de familias. Maduro ha expresado su disposición de "rescatar" a los venezolanos que aún están detenidos en El Salvador, donde también se encuentran varios migrantes deportados de EE.UU. bajo acusaciones de vínculos con el Tren de Aragua.
El Gobierno venezolano considera estos hechos como un acto de "secuestró" y condena fuertemente las acciones de la administración de Nayib Bukele.