Hay ocasiones en las que una persona se provoca daño físico de manera intencional, sin intención de suicidarse, o como una forma de lidiar con emociones intensas o dolorosas, lo que genera un acto de trastorno y conducta llamado autolesiones, en la que estas pueden ofrecer un alivio temporal, pero a largo plazo no resuelven los problemas emocionales y pueden llevar a complicaciones físicas y psicológicas graves.
Es importante señalar que las autolesiones suelen ser un síntoma de un sufrimiento emocional profundo y pueden estar relacionadas con trastornos como la depresión, ansiedad, alimentación o límite de la personalidad, por ello el buscar apoyo emocional o profesional es clave para tratar de manera adecuada las causas subyacentes.
Existen diversos tipos de autolesiones, algunos de los más comunes son corte o rasguños, quemaduras, golpearse o golpearse la cabeza, morderse, jalarse el cabello, rasparse la piel, hematomas auto inducidos entre otros, estas conductas ya mencionadas pueden variar en severidad y en frecuencia ya que las personas que se autolesionan suelen hacerlo para aliviar tensiones, lidiar con emociones difíciles o sentir un control sobre una situación en la que se sienten impotentes.
Es importante destacar que las autolesiones no son un intento de suicidio, pero sí indican la necesidad de apoyo emocional y psicológico ya que es un proceso que requiere paciencia y persistencia, por ello, si tú estás pasando por esto o conoces a alguien que se autolesiona, es importante ofrecerle ayuda profesional, ya que la intervención temprana puede ser clave para superar este comportamiento.