Durante la homilía de éste domingo, el Arzobispo Jaime Calderón Calderón, aseveró que en ésta Cuaresma estamos llamados a renovar y transformar nuestra vida y que la última palabra de Dios no es la violencia, ni las desapariciones y tenemos que levantar la mirada hacia Dios para redimirlas,
"Cada día tenemos que ir afrontando nuestras propias cruces y aquí valdría la pena pensar cuáles son mis cruces, ponerle nombre y apellido quizás las dificultades estoy viviendo a esta situación de enfermedades, la situación de una relación con mi esposo con mi esposa, con mis hijos que necesita de la redención.
Vivir en medio de una comunidad de mucha violencia, de desigualdades y ahí es donde podemos entender que la última palabra no son los problemas que la última palabra no son las dificultades, que la última palabra no son relaciones que necesitan ser redimidas, que la pobreza no es la última palabra de Dios, que las desapariciones no son la última palabra de Dios, pero que desde ahí es que tenemos que levantar la mirada al Señor para que nos ayude a redimirlas y a transformarlas", sostuvo
El Arzobispo, destacó que hay tantas cosas que también podemos mirarlas hacia el interior de nosotros como odios, envidias, rencores, ambiciones que nos hacen muchas veces sumir en la oscuridad de nuestros propios pecados, de nuestras propias miserias.