La solidaridad humana es el principio fundamental que promueve la cooperación, el apoyo mutuo y la empatía entre las personas, especialmente en momentos de necesidad, también implica reconocer que todos los seres humanos comparten una dignidad común, independientemente de sus diferencias culturales, económicas, sociales o geográficas.
El practicar la solidaridad humana, significa actuar de manera altruista para ayudar a los demás, ya sea en situaciones de crisis, injusticia o desventaja, en la que este valor es crucial para construir una sociedad más justa, equitativa y cohesionada mediante diversas formas, dependiendo del contexto y la naturaleza de la ayuda que se brinda.
En resumen, la solidaridad humana no solo tiene un impacto positivo en el nivel individual y local, sino que también es vital para el progreso y la paz mundial, la cual, al practicarla las personas y las sociedades se hacen más fuertes y resilientes frente a los desafíos que enfrentan mediante una está solidaridad intergeneracional, social e internacional y fortaleciendo la cohesión social, justicia, equidad, empatía, respeto, bienestar colectivo, valores éticos, humanos y un desarrollo global.