La difícil situación económica que enfrentaba, sumada a una oferta de trabajo que prometía mejorar su condición en plena pandemia, llevó a Elda Adriana Valdez Montoya, de 32 años, a trasladarse a Guadalajara, Jalisco. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad terminó en una tragedia que, hasta la fecha, sigue sin respuestas.
"Mami, dos amigas me invitaron a trabajar"
Su madre, María del Refugio Montoya, recuerda con angustia la última conversación que tuvo con su hija. "Desesperada, mi hija un día me dice: 'Mami, dos amigas me invitaron a trabajar, pero no me dicen a dónde'. Como a los tres días, me llama y me dice que está en Guadalajara. Ya estaba el problema de las desapariciones y fosas clandestinas, y a mí me dio mucho miedo. Tristemente, mis miedos se hicieron realidad: a las dos semanas me la desaparecieron".
El domingo 9 de agosto de 2020 fue la última vez que la joven habló con su madre. Le prometió hacerle una transferencia al día siguiente, pero el dinero nunca llegó. "Me dijo: 'Estate pendiente mañana temprano, mami, te voy a hacer una transferencia'. Yo me levanté como loca a las 7 de la mañana porque sentía algo. Andaba desesperada de un lado a otro. Mis niños me veían y yo llore y llore. Mi niña, ¿qué le pasó a mi niña?", lamenta su madre.
Un bar peligroso y la falta de investigación
Tres días después, su familia interpuso la denuncia de desaparición. La última información que se tuvo de Adriana es que trabajaba en el Nuevo Galeón Night Club, un bar con antecedentes peligrosos. El conductor de Uber que la trasladó, identificado como Ramón, nunca fue investigado por las autoridades. Hasta la fecha, no hay pistas sobre su paradero.
El descubrimiento de la zona de exterminio en Teuchitlán, Jalisco, encendió las alarmas para su madre, quien revisó meticulosamente las pertenencias halladas en el lugar. "Una mochila azul se me hacía como que era de mi hija, porque era la que traía en ese momento. Pero mi hija me sacó de mi error: la mochila de mi hija tenía franjas azul marino, y esa era azul celeste. Aún así, con mi corazón de madre, yo todavía quiero ver a mi hija y sentir que está con vida".
Una familia rota, pero con esperanza
La desaparición de Elda Adriana cambió para siempre la vida de su madre y la de los cuatro hijos que la esperan. María del Refugio asegura que en un sueño su hija le dijo que había trascendido de esta vida. Su nieta, hija de Adriana, está embarazada y dará a luz a una niña en fechas cercanas al quinto aniversario de la desaparición. Para la familia, esto es una señal.
"Mientras no tenga la certeza de que mi hija ha fallecido, no descansaré hasta encontrarla", concluye María del Refugio, quien sigue clamando justicia y respuestas en un país donde la impunidad sigue siendo una herida abierta.