El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha sido una pieza clave en la seguridad social del país, ofreciendo atención médica y pensiones a los trabajadores afiliados.
Sin embargo, las reformas en el sistema de pensiones han modificado las condiciones para el retiro, estableciendo dos esquemas con diferencias significativas: la Ley 73 y la Ley 97.
Uno de los principales contrastes entre ambas normativas radica en la forma en que se calcula la pensión. Bajo la Ley 73, el monto de jubilación se basa en el promedio salarial de los últimos cinco años cotizados y está respaldado por el Estado, siempre que el trabajador haya cumplido con al menos 500 semanas de cotización.
En cambio, en la Ley 97, la pensión depende de los fondos acumulados en la Administradora de Fondos para el Retiro (Afore), lo que puede generar incertidumbre financiera.
Otra diferencia importante es que quienes se pensionan bajo la Ley 73 reciben ajustes anuales conforme al salario mínimo o al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), lo que les garantiza cierta estabilidad económica. Por otro lado, los pensionados con la Ley 97 dependen del rendimiento de su Afore, sin garantía de incrementos anuales.
Las semanas de cotización también varían entre ambos esquemas. Mientras que la Ley 73 permite jubilarse entre los 60 y 65 años con 500 semanas cotizadas, la Ley 97 exige un mínimo de 850 semanas a partir de 2025 para acceder a una pensión garantizada, lo que representa un desafío para trabajadores con historiales laborales intermitentes.
Además, la Ley 73 ofrece beneficios como pensión vitalicia, aguinaldo y pago de pensión a beneficiarios en caso de fallecimiento. En contraste, la Ley 97 no garantiza un pago vitalicio, ya que la pensión solo dura hasta que se agoten los fondos en la cuenta del trabajador.
Si bien ambos esquemas permiten el acceso a servicios médicos del IMSS y la posibilidad de realizar retiros parciales, la Ley 97 permite a los beneficiarios retirar los fondos no utilizados en caso de fallecimiento del titular, algo que no ocurre en la Ley 73.
Estas diferencias han generado preocupación entre los trabajadores, especialmente aquellos que cotizan bajo la Ley 97, pues su futuro financiero dependerá de la administración de sus ahorros en la Afore. Ante este panorama, especialistas recomiendan a los empleados planificar su retiro con estrategias de inversión que complementen su pensión.