Ante la acumulación de desechos y el temor de afectar la afluencia de clientes, el grupo Comerciantes Unidos tomó la iniciativa de recolectar la basura del primer cuadro de la ciudad por sus propios medios. Para ello, contrataron los servicios de un camión volteo particular con el propósito de limpiar las calles y evitar que el problema sanitario se agravara.
La recolección transcurría sin incidentes hasta que, al llegar al cruce de la avenida Manuel Ávila Camacho y la calle Guaymas, los comerciantes detectaron la presencia de un grupo de empleados municipales en paro. Los manifestantes se acercaban con la aparente intención de detener el camión y obstaculizar la iniciativa ciudadana. Ante la situación, los comerciantes ordenaron la retirada inmediata del vehículo con la basura ya recolectada.
Al percatarse de la retirada del camión, los trabajadores disidentes intentaron alcanzarlo corriendo tras él, sin éxito. La tensión entre ambos grupos creció y derivó en un enfrentamiento verbal. Aunque el conflicto no pasó a mayores, la molestia de los empleados en paro los llevó a arrojar bolsas de basura en la vía pública, esparciendo los desechos en plena calle como forma de protesta.
El incidente dejó en evidencia la creciente confrontación entre comerciantes y trabajadores municipales, en medio de un conflicto que mantiene paralizado el servicio de recolección de basura en la ciudad. Mientras los ciudadanos buscan alternativas para mantener limpia la zona comercial, los trabajadores en paro continúan con sus medidas de presión, prolongando una problemática que afecta tanto a comerciantes como a la población en general.