La falsificación de moneda sigue siendo un problema persistente en México, y el Estado de México se encuentra en el epicentro de esta situación. Entre enero y septiembre de 2024, el Banco de México reportó la detección de 224 mil 390 billetes falsos.
Este fenómeno no solo representa un desafío para las autoridades, sino que también afecta de manera directa la economía de las micro, pequeñas y medianas empresas, así como a los comerciantes informales, quienes ven mermados sus ingresos ante la circulación de dinero apócrifo.
Según el Banco de México, el billete de 200 pesos es el más falsificado en 2024, con una incidencia de 50.9 piezas falsas por cada millón de billetes auténticos en circulación. Le siguen el de 500 pesos, con 38.9 piezas por millón, y el de mil pesos, con 21.5 piezas por millón.
Las repercusiones de esta situación son especialmente severas para las pymes y los comerciantes informales del Estado de México.Se estima que la proliferación de dinero apócrifo puede reducir hasta en un 35% los ingresos diarios de estos negocios. Estos sectores, que suelen operar con márgenes de ganancia ajustados y dependen en gran medida del flujo diario de efectivo, enfrentan pérdidas significativas cuando reciben billetes falsos.
Para un vendedor ambulante o una pequeña tienda, aceptar un billete falso no solo implica la pérdida del valor nominal, sino también la incapacidad de reinvertir ese dinero en mercancía o insumos, afectando su sostenibilidad a largo plazo.
Mientras el problema persista, estos sectores seguirán enfrentando una batalla silenciosa que erosiona sus ingresos y pone en jaque su estabilidad.