En México, el crimen organizado no solo ha cobrado la vida de miles de personas, sino que también ha dejado una marca en la infancia. Los niños, han sido víctimas directas e indirectas de grupos criminales que los utilizan como herramientas para infundir terror y controlar territorios.
En México, la niñez ha pasado de ser un daño colateral del crimen organizado a un blanco directo de la violencia. Entre 2007 y 2009, los menores eran principalmente "víctimas colaterales" . Sin embargo, a partir de 2010, comenzaron a documentarse ataques dirigidos específicamente contra ellos.
Entre enero de 2021 y enero de 2022, se registraron 2 mil 450 homicidios de menores, según Save the Children. Además, entre 2023 y 2024, delitos como corrupción de menores, extorsión, feminicidio y tráfico infantil han aumentado de forma alarmante. El homicidio infantil creció un 6.7 por ciento, mientras que el tráfico de menores se disparó en más del 300 por ciento.
En 2024, el Estado de México, Nuevo León y la Ciudad de México han registrado el mayor número de delitos contra menores. Para protegerlos, es esencial garantizar su salud, reintegrarlos a sus familias y dar seguimiento a su educación. México cuenta con un marco legal, como la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, pero su implementación debe fortalecerse. Es urgente traducir estas normas en acciones concretas que aseguren su seguridad y bienestar. La protección de la infancia no puede quedar solo en el papel.