La sombra de los aranceles se alarga sobre México, un espectro que Donald Trump agita con renovada intensidad, sembrando incertidumbre en los mercados y en la política mexicana.
La posibilidad de que Estados Unidos aplique un arancel del 25% a las exportaciones mexicanas ha generado preocupación en la industria automotriz. Esta medida, originalmente prevista para entrar en vigor el pasado 4 de febrero, sigue en un constante estira y afloja político y comercial.
El Estado de México es una de las entidades más vulnerables ante esta amenaza comercial. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico, la entidad cuenta con ocho armadoras de vehículos ligeros y pesados, dos fabricantes de motores y 12,097 unidades económicas dentro de la cadena de valor de la industria automotriz.
Si los aranceles se concretan, las empresas establecidas en el Estado de México sufrirían una reducción en sus niveles de producción y exportación. Además, afectaría no solo a los grandes fabricantes, sino a toda la red de proveedores, ensambladores y distribuidores que dependen de la actividad del sector automotriz
Actualmente, México exporta cerca del 80% de su producción automotriz a EE.UU., por lo que un arancel de esta magnitud significaría un golpe directo al sector.
Mientras la amenaza persista, la incertidumbre seguirá pesando sobre un sector clave para la economía nacional y para miles de trabajadores que dependen de él.