En enero de 2025, el consumo privado en México registró su segunda caída consecutiva, según datos del Inegi, debido a una menor inversión de las familias en bienes y servicios, lo que refleja una desaceleración económica
El consumo privado en México, considerado un indicador clave para evaluar la dinámica económica y el gasto de las familias en bienes y servicios, registró una moderación en su caída mensual durante enero de 2025, aunque acumuló dos descensos consecutivos tanto en su medición mensual como anual, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con el Indicador Mensual de Consumo Privado (IMCP), publicado por el Inegi, el gasto realizado por las familias mexicanas se contrajo un 0.3 por ciento mensual en enero, una disminución menor respecto al retroceso del 1.2 por ciento registrado en diciembre de 2024. Este descenso se atribuye principalmente a la baja en el consumo de bienes nacionales e importados.
En términos absolutos, el IMCP se ubicó en 108.6 puntos, el nivel más bajo desde principios del año pasado
Por componentes, el consumo de bienes y servicios nacionales cayó un 0.3 por ciento mensual, mientras que los bienes importados retrocedieron un 0.1 por ciento. En su comparación anual, los bienes nacionales mostraron un leve crecimiento del 0.2 por ciento, mientras que los bienes importados sufrieron una contracción del 5.4 por ciento en enero.
En cifras originales, el Inegi estimó que el consumo privado retrocedió un 1.3 por ciento anual durante el primer mes de 2025. Sin embargo, ciertos segmentos mostraron avances: los bienes duraderos nacionales crecieron un 2.3 por ciento frente a enero de 2024, mientras que los servicios nacionales aumentaron un 1.4 por ciento y los bienes semi duraderos importados registraron un crecimiento anual del 2.2 por ciento.
Este comportamiento refleja una desaceleración en la actividad económica que afecta directamente la capacidad de consumo de los hogares
Conocer la evolución del consumo privado es esencial para entender cómo las decisiones económicas impactan directamente en la vida cotidiana de los ciudadanos. Este indicador permite identificar tendencias relacionadas con el poder adquisitivo, la confianza económica y la capacidad de las familias para satisfacer sus necesidades básicas y adquirir bienes duraderos o importados.
Además, el consumo privado es un termómetro que refleja la salud económica del país y su capacidad para generar crecimiento interno. Una caída sostenida en este indicador puede alertar sobre problemas estructurales como disminución en los ingresos familiares, aumento del desempleo o incertidumbre económica que afecta la confianza para gastar.