Martes, 18 Octubre 2016 17:24

Encaladillas, más que una tradición religiosa, una herencia familiar

Escrito por karina Y Solano
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A unos minutos de la capital colimense, se encuentra la comunidad “Lo de Villa” mejor conocida como “rancho de Villa”, un lugar de costumbres arraigadas que cada martes cobran vida, sin embargo, hay algo que distingue a este lugar, pues posterior al culto religioso que realizan quienes visitan al Señor de la Expiración por haberles concedido algún milagro, deleitan su paladar con las famosas “Encaladillas”.

“Una tradición es algo que se usa aquí, vengo al templo primeramente y luego vengo por mis encaladillas”.

“Es una tradición que viene uno al Rancho de Villa y se lleva uno sus encaladillas después de visitar al señor del rancho de Villa, tengo años viniendo desde que era niña y son las enseñanzas que te dejan tus papás y las tradiciones ”.

En este lugar existen personajes emblemáticos como la señora María Francisca Flores, quien lleva más de cuatro décadas dedicándose a la elaboración de las encaladillas, este producto casero que distingue a la comunidad.

Doña María aprendió desde muy pequeña a elaborar las galletas gracias a su tía Zenaida, de quien está muy agradecida por dejarle tan grata y valiosa herencia.

“Yo tenía una tía viejecita hermana de mi papá que hacía encaladillas y pues no había luz todavía aquí, ella molía la masa, el piloncillo y todo en un metate, ya después hubo luz y se llevaba al molino a la masa y todo”.

Nos contó que los ingredientes para este delicioso bocadillo son; la masa, manteca, piloncillo, huevo, carbonato, royal, azúcar y harina de trigo, sin embargo, el ingrediente secreto, se encuentra en la dedicación y el cariño con el que elabora las encaladillas.

A pesar de desconocer el origen exacto de las encaladillas, asegura ser la persona con mayor antigüedad en la elaboración del producto que ahora es toda una tradición.

“Yo soy la más vieja de todas, hay señoras de mayor edad pero yo soy la que tiene más tiempo, es una tradición porque mucha gente viene de Estados Unidos y de otras partes, porque les encargan los que son de Colima para sus parientes de allá”.

Comentó que los viernes, se dedica a la elaboración de empanadas de sabores o encaladillas rellenas, y el lunes prepara puras encaladillas, dijo desconocer la cantidad exacta, pero el martes vende en promedio de 4 a 6 canastos de aproximadamente 30 kilos.

Su jornada de trabajo inicia a las 5:30 de la mañana, para terminar a las 3:00 de la tarde, y el martes que es cuando oferta el producto, inicia desde las 8:00 de la mañana para terminar alrededor de las 11:00 0 12:00 de la noche. Asegura que su mayor satisfacción, es seguir colocandose entre el gusto del cliente y que el Señor de la Expiración le permite continuar con salud para seguir deleitando el paladar de los asistentes.

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Karina Solano

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