Jueves, 29 Diciembre 2016 10:29

Clínica ayuda a mujeres que huyen del Estado Islámico

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Los principales problemas que sufren las mujeres son las infecciones debido a las nefastas condiciones higiénicas y los numerosos embarazos.

 

 

La guerra sólo ha hecho que empeore la ya de por sí difícil situación de las mujeres. Es por ello que Emergency ha abierto este centro pediátrico y ginecológico para proteger la salud de las mujeres que huyen del Estado Islámico.

 

“He visto con mis propios ojos como llegaba Daesh. Huimos de noche, en barco para cruzar el río y llegar al Kurdistán. Sólo hemos traído un poco de ropa y nada más, y ahora vivimos en una tienda”, explica Belghis, una joven de 29 años, tras huir del Estado Islámico.

 

Las palabras de Belghis sobre el Daesh (el acrónimo en árabe del Estado Islámico) son las mismas que las de otras mujeres que esperan ser visitada por las doctoras de la clínica Ashti. Es árabe de confesión sunita y viene de la provincia iraquí de Salahadeen.

 

A su lado  se encuentra una mujer más joven lleva un bebé en sus brazos. “He huido con mi familia pero dos de mis primas siguen siendo esclavas del Daesh”, dice Shanas, una chica yazida de 19 años que viene de Shengel (el Sinjar), la montaña conquistada por Daesh, el Estado Islámico, durante el verano de 2014.

 

Miles de yazidíes han sido masacrados y asesinados. Mujeres y niños fueron esclavizados y más de tres mil chicas continúan presas bajo las manos de los terroristas del Daesh.

 

Forman una minoría que ha sido víctima de un genocidio cruel y horrible y que ya no desea entrar más en contacto con la comunidad árabe.

 

El campo donde viven estas mujeres acoge a más de mil 500 personas y está dividido en tres partes: sunita, yazidí y shaabak. La mayoría son árabes, como el 70 por ciento que vive al este de la clínica.

 

En el otro lado viven las comunidades yazidi y shabaak. Esta división refleja la partición sectaria dentro de Irak.

 

 

A pesar de la división externa, aquí no se respira división sectaria. Las doctoras y las enfermeras visitan sin parar a las pacientes que vienen de todas la provincias de Irak. Ellas mismas pertenecen a diferentes comunidades étnica y religiosas.

 

“Dentro de nuestras pequeñas posibilidades, tratamos de embarcar el camino de la reconciliación uniendo los diferentes grupos étnico y religiosos dentro nuestro personal médico y logístico”, dice Attilia Montenero, coordinadora de la clínica por la organización italiana Emergency.

 

“Al principio las mujeres yazidíes no venían al centro porque no querían acercarse a las mujeres árabes, pero ahora ya sí y todas ellas son atendidas en la clínica”, refiere.

 

En este centro de alta excelencia, color rojo y blanco, con un jardín y bancos colorados, las mujeres aguardan su turno en la sala de espera.

 

Algunas enfermeras toman el pulso a los niños, otras administran las vacunas. En una pequeña sala se hacen análisis de sangre y en otra una ginecóloga realiza una ecografía tras la otra.

 

La clínica Ashti es un centro pediátrico y ginecológico que asiste y apoya a las mujeres y a los niños que viven en el campo de desplazados internos. Su nombre en kurdo significa paz.

 

 

Aquí todos son bienvenidos y la clínica, totalmente gratuita, es el único espacio donde las diferentes comunidades que viven en el campo se acercan.

 

 

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