Domingo, 01 Enero 2017 16:46

Turquía busca a agresor

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El año 2017 empezó en Turquía con una nueva matanza.

Un atacante entró en torno a la 1:15 de la madrugada, hora local, en la elitista sala de fiestas Reina en Estambul, junto al Río Bósforo, y asesinó con un arma de largo alcance a 39 personas.

Entre los occisos hay 16 extranjeros y al menos otras 69 personas resultaron heridas.

Las autoridades turcas han lanzado una gran operación policial para dar caza al autor de la matanza.

El Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, consideró que se trata de un ataque atroz, que persigue destruir la moral de la nación y crear el caos.

"Como nación, combatiremos hasta el fin no sólo los ataques armados de grupos terroristas, sino también sus ataques económicos, políticos y sociales", dijo Erdogan, en un comunicado escrito.

El atacante logró huir y abandonó el arma en la discoteca, según el Primer Ministro turco, Binali Yildirim, quien agregó que no es cierto que el agresor fuera vestido de Santa Claus, como se afirmó en un inicio.

La televisión CNNTürk informó de que la Policía lanzó una operación policial en Kuruçesme, un barrio vecino al de Ortakoy, donde ocurrió el ataque, y están buscando allí al sospechoso.

La Policía, precisó Yildirim, ya tiene unos primeros indicios sobre su posible identidad, aunque no proporcionó más detalles.

Las autoridades hablan de un solo atacante, pero algunos reportes, incluida información en redes sociales, sugerían que habría más.

"Un terrorista abatió a un policía que controlaba la puerta principal con un arma de largo alcance y mató a un civil antes de acceder a la sala y atacar a personas inocentes", explicó horas antes el Gobernador de la metrópolis turca, Vasip Sahin.

El Gobernador añadió que se trata de un nuevo atentado terrorista, el vigésimo que ha sufrido Turquía si se cuentan los que padeció en 2016, que dejaron casi 200 muertos a manos de distintos grupos terroristas.

"Por desgracia, el atacante disparó de forma cruel y despiadada contra personas inocentes que estaban celebrando el Año Nuevo y disfrutando", agregó Sahin.

En el momento del atentado había más de 500 personas en la sala de fiestas, según la cadena de televisión privada NTV.

Numerosos asistentes saltaron a las gélidas aguas del Bósforo para salvar sus vidas.

Al menos 15 de las víctimas son extranjeras, entre ellas, según va trascendiendo de las labores de identificación, ciudadanos de origen árabe con nacionalidades saudí, marroquí, libia y libanesa.

El Reina es un bar exclusivo donde acuden famosos y la élite secular turca, por lo que las medidas de seguridad suelen ser estrictas, pero en esta ocasión fallaron.

"Dispararon a todos con armas automáticas, eran tres o cuatro, dispararon en la cabeza a todos los que estaban vivos", señaló uno de los heridos, ingresado en el hospital del vecino distrito de Sisli, a la agencia turca de noticias Dogan.

El diario Hurriyet citó a testigos diciendo que los atacantes gritaban en árabe cuando abrieron fuego en el Reina.

La zona fue acordonada de inmediato y sólo se permite el acceso a las ambulancias.

Las autoridades turcas habían cancelado varios festejos públicos por el año nuevo debido al alto riesgo de ataques terroristas, que se ha intensificado por la ofensiva de Ankara en la ciudad siria de Al-Bab, uno de los enclaves del autodenominado Estado Islámico (EI).

Sólo en Estambul, unos 17 mil policías fueron desplegados, algunos precisamente disfrazados de Santa Clos o vendedores callejeros, para prevenir ataques, según la agencia Anatolia.

El incidente evocó el ataque de militantes islamistas en el club Bataclan, en París, en noviembre de 2015, en el que murieron unas 130 personas.

Fuentes de seguridad consultadas indicaron que este nuevo ataque contra la élite liberal turca es característico del EI, y coincide con un nuevo mensaje del líder del grupo radical islamista, Abu Bakr al-Baghdadi, publicado la semana pasada, para atacar objetivos en Turquía.

Observadores independientes señalan también que las autoridades religiosas turcas habían prohibido celebrar el año nuevo por no ser una festividad musulmana.

A mediados de diciembre, un policía fuera de servicio asesinó al Embajador ruso en Ankara clamando venganza por las víctimas de Alepo, en Siria, aunque ningún grupo ha reivindicado este acto.

En vísperas de Navidad, el autodenominado Estado Islámico publicó un vídeo de dos soldados turcos quemados vivos que ha sido censurado por las autoridades turcas.

Un periodista del Wall Street Journal en Turquía que compartió en Twitter imágenes gráficas fue detenido por supuesta divulgación de propaganda terrorista.

Información de Agencias

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