Ante la disminución de la superficie de cultivo que se ha registrado durante los últimos años en la región, productores agrícolas han optado por incorporar nuevas biotecnologías al campo michoacano, con la intención de mejorar la calidad, inocuidad y el rendimiento de las berries. Tal es el caso de la bioestimulación radicular, insumos que activan los procesos biológicos del suelo, garantizando el crecimiento de los cultivos y una producción final de alta calidad, mismos que actualmente se aplican en poco más de 200 hectáreas de fresa, zarzamora y arándano de los municipios de Zamora, Jacona, Tangancíuaro y Los Reyes.