En los últimos días, las redes sociales han sido testigo de una explosión de creatividad con imágenes generadas por inteligencia artificial (IA) al estilo del icónico Studio Ghibli. Esta tendencia, impulsada por herramientas avanzadas de IA, ha permitido a miles de usuarios transformar fotografías y conceptos en ilustraciones que evocan la magia de películas como El Viaje de Chihiro o Mi Vecino Totoro. Sin embargo, este fenómeno no está exento de consecuencias.
El auge de estas imágenes ha generado un debate sobre el impacto ambiental de la IA. Según estudios recientes, la generación de imágenes con IA consume cantidades significativas de energía y agua. Por ejemplo, cada imagen puede requerir entre 2 y 5 litros de agua para enfriar los servidores que procesan estas tareas, y el consumo energético puede ser hasta 60 veces mayor que el de tareas textuales. Durante el pico de esta tendencia, se estima que se utilizaron millones de litros de agua en pocos días, lo que ha encendido alarmas sobre la sostenibilidad de estas tecnologías.
Sin embargo, es importante señalar que el ciclo del agua ayuda a que este impacto no sea tan grave. Aun así, debemos ser conscientes sobre el uso de los recursos, ya que las empresas no anticiparon este drástico aumento de nuevos usuarios. Esto provocó un desperdicio significativo de energía y agua que no estaba previsto
Aunque la IA democratiza el acceso a herramientas creativas, también plantea preguntas sobre el valor del trabajo de los artistas digitales. Muchos consideran que estas imágenes, aunque impresionantes, no deben desvalorizar el esfuerzo y la originalidad de los creadores humanos. Además, el uso masivo de estilos protegidos por derechos de autor, como el de Studio Ghibli, ha generado críticas éticas y legales.
El creciente uso de la IA en la vida cotidiana es un avance positivo, pero también nos invita a reflexionar sobre cuándo y cómo utilizar estas herramientas.